Vacheron Constantin reinterpreta el Año de la Cabra de 2027 mediante una esfera escultórica donde el grabado en oro y el esmalte Grand Feu ocupan el centro.
En La Leyenda del Zodiaco Chino, Vacheron Constantin desplaza la lectura de la hora hacia cuatro pequeñas ventanas situadas en los bordes de la esfera. El centro queda libre para una cabra esculpida en relieve, rodeada de un paisaje cuya profundidad se construye mediante el contraste entre volúmenes, texturas y superficies esmaltadas.
La decisión transforma la manera de mirar el reloj: antes de consultar la hora, la vista se detiene en los detalles de la escena. El grabado, la pintura en miniatura y el esmalte Grand Feu conviven en una composición donde cada técnica cumple una función visual distinta. Por detrás, el calibre 2460 G4 mantiene la precisión mecánica sin interrumpir el trabajo artesanal.
La Leyenda del Zodiaco Chino es una colección de relojes Métiers d’Art de Vacheron Constantin que dedica su nueva edición al Año de la Cabra de 2027. Sus esferas combinan grabado escultórico y esmalte Grand Feu, mientras un mecanismo sin agujas convencionales libera el centro para la representación artística.
Una esfera pensada como superficie
En lugar de cruzar la esfera con agujas, el reloj organiza la lectura del tiempo en cuatro aperturas situadas en el perímetro. Esa solución despeja el centro y deja a la cabra, esculpida en relieve sobre una roca, en el lugar más visible de la composición.
El tiempo sigue ahí, pero se consulta de forma lateral. El efecto es una esfera más abierta, donde la escena gana escala perceptiva y la lectura horaria se vuelve discreta frente al motivo central.
Relieve, color y profundidad material
La cabra y la roca se trabajan con grabado en relieve, mientras el fondo se construye con micro-pintura y esmalte grand feu. La imagen no aparece como una capa aplicada sobre la esfera: se levanta por estratos y define una relación clara entre figura, paisaje y luz.
El relieve fija contornos; el esmalte suaviza el fondo; la pintura miniaturizada introduce variaciones de tono. Esa combinación da densidad a la escena y convierte el motivo zodiacal en una construcción material, no en un simple ornamento.
El calibre cede el frente a la escena
El calibre 2460 G4 conserva la función horaria, pero su lectura se retira del centro visual. Las indicaciones saltantes y arrastradas se reparten en aperturas, de modo que la arquitectura mecánica no interrumpe la composición central.
También en el reverso la técnica sigue presente. La masa oscilante calada en oro amarillo de 22 quilates, con la Cruz de Malta pulida, mantiene el mismo registro de acabados: la mecánica acompaña la esfera sin reclamar el primer plano.
Dos metales, una misma composición
Las dos versiones, en platino y en oro rosa, no cambian el planteamiento de fondo, pero sí la presencia del objeto. El metal de la caja modifica el tono general y la manera en que la esfera se percibe a distancia, con una lectura más fría o más cálida según la variante.
La colección de la Maison mantiene así una lógica clara: la esfera organiza el tiempo alrededor de una figura central y convierte el motivo zodiacal en el verdadero foco del reloj.
