Merchandising: ¿vale la pena invertir en él?

Merchandising: ¿vale la pena invertir en él?

Merchandising

Todos sabemos qué es el merchandising. La palabra lleva con nosotros ya varias décadas, a pesar de lo cual, curiosamente, sigue sin tener entrada en el diccionario de la RAE. No importa: ya sabemos lo que podemos esperar del merchandising: técnicas comerciales de eficacia probada para incrementar las ventas de un determinado producto o marca.

Su vigencia es hoy la misma que la que tenía hace décadas. El merchandising funciona, como se encargan de demostrar continuamente grandes marcas mundiales.

El merchandising es una de las técnicas de promoción de eficacia más contrastada. ¿A quién no le gusta recibir un regalo?

Pues bien, en este caso, la finalidad del regalo es promocional, pero a quien lo recibe eso no le importa: le da uso, y de esta forma la marca genera un vínculo positivo con el cliente, y este ayuda a la promoción de la marca.

El merchandising son todos los artículos de uso corriente que una empresa entrega con fines promocionales, incorporando su nombre al artículo. En este sentido, las nuevas técnicas de impresión juegan un papel clave, como veremos. 

¿Qué debe cumplir un producto de merchandising para ayudar a la empresa?

Nuchos productos pueden convertirse en magníficas herramientas de merchandising. Bolígrafos, paraguas, tazas, prendas de vestir, libretas… ¿Te has fijado la cantidad de objetos que tienen estampado el nombre de la marca?

Ahora bien, para que un producto de merchandising tenga éxito, los expertos señalan que deben cumplir dos requisitos: tiene que ser de uso común y debe permitir que se visibilice bien la marca, precisamente para facilitar el recuerdo en el cliente actual o potencial.

Cumpliendo estas dos condiciones, el merchandising sigue siendo una magnífica inversión promocional, ya que además se trata de productos que no suelen ser especialmente caros de producir y que se compran en grandes cantidades para distribuirlos masivamente, lo que reduce el precio unitario.

Nuevas técnicas de impresión, mejor merchandising

Ahora bien, ¿qué hacer para garantizar que el regalo promocional cumple su cometido? Antes de nada, asegurarnos que nuestra marca se ve lo mejor posible. Y en este sentido, la tampografía para empresas juega un papel esencial.

Se trata de una técnica mediante la que se transfiere la tinta desde un cliché a una pieza a través de un tampón de silicona o de caucho, y que garantiza que, incluso en objetos de superficie rugosa o de difícil acceso, se cubre toda el área a tratar.

La tampografía ofrece además un amplio abanico de tonalidades, lo que garantiza que el diseño final sea vistoso y se ajuste a las expectativas.

En definitiva, una técnica recomendada para impresiones en rincones de difícil acceso, impresiones reducidas, porosas o rugosas, y piezas pequeñas donde se busque una impresión multicolor.

En el mismo sentido, en la técnica moderna del hot stamping o termograbado se realiza una impresión por transferencia térmica, a través de la aplicación de calor.

Esta herramienta ofrece resultados muy vistosos y llamativos (por ejemplo, con efecto espejo) y con un mínimo relieve perceptible al tacto. Así te asegurarás que el producto no pasa desapercibido y ayuda al objetivo de cualquier empresa: aumentar las ventas.

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