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Under The Reed Roof: casas de huéspedes de YOD Group

Under The Reed Roof
Foto: Mykhailo Lukashuk

Un techo de caña gigante para habitar la calma entre vidrio, sombra y ritual

En una finca privada del centro de Ucrania, Under The Reed Roof propone algo más que una escapada: una relectura contemporánea de la mazanka, la casa rural ucraniana moldeada por clima, materiales cercanos y hábitos culturales.

Lo interesante no es el guiño folclórico, sino el giro: donde antes había muros encalados y opacos, aquí aparece transparencia total; y donde el techo era “corona” silenciosa, ahora se vuelve el gran gesto que manda en la experiencia.

Under The Reed Roof son dos casas de huéspedes que reinterpretan la mazanka ucraniana con fachadas completamente acristaladas y una cubierta de caña sobredimensionada. El resultado borra el límite interior–paisaje, favorece la pausa sin pantallas y convierte techo, luz y tactilidad en los verdaderos “muebles” del espacio.

La mazanka, del encalado a la transparencia

La arquitectura vernácula ucraniana creció con soluciones sencillas: masa térmica, yesos regulares, encalado, cubierta vegetal. Es una estética que nace de cuidar: repetir el gesto de mantener, reparar, ordenar. En esta reinterpretación, YOD Group no copia el arquetipo; lo destila y lo invierte.

Su “diseño de terroir” (terroir: la identidad profunda de un lugar, más allá del material) se nota en el modo de traducir valores —luz, limpieza, ritual— a decisiones contemporáneas. Volodymyr Nepiyvoda de YOD Group, lo resume con una frase que funciona como brújula: “descubrir la esencia de un lugar y descifrar sus significados culturales”.

La contracara de esa transparencia es obvia: la intimidad. Y ahí asoma una “huella de proceso” que se puede leer en el proyecto: aceptar el vidrio como postura, pero diseñar la privacidad como mecanismo, no como pared. Esa compensación se resuelve sin dramatismo, como si el edificio te dijera que el control también puede ser suave.

Under The Reed Roof y el techo que manda

El gesto protagonista es la cubierta: sobredimensionada, casi escultural, con una silueta que recuerda a un sombrero alto tradicional o a un hongo monumental emergiendo del paisaje. No está ahí para “decorar”, sino para fijar un icono inmediato y, a la vez, regalar una sombra amplia y tranquila.

YOD Group
Foto: Mykhailo Lukashuk

Durante el día, las fachadas acristaladas se “disuelven” y el techo parece flotar. La casa se percibe como un umbral continuo: tú estás dentro, pero tu cuerpo sigue leyendo el bosque, la línea del horizonte y el cambio de luz como parte del interior.

En términos de uso, el techo trabaja como un filtro emocional: reduce el ruido visual del entorno construido (no hay aleros nerviosos, ni gestos pequeños compitiendo), y deja que el paisaje haga el resto. Ese silencio formal es una forma de hospitalidad: cuando llegas, no necesitas “entender” el espacio; basta con seguir la sombra y encontrar tu ritmo.

Un núcleo de hormigón organiza el descanso

La planta se arma alrededor de un núcleo de hormigón que concentra el baño; a un lado queda el dormitorio y al otro la sala de estar. Es una estrategia clásica —servicios compactos, perímetro liberado— aplicada aquí para que el vidrio pueda ser continuo sin perder funcionalidad.

Under The Reed Roof
Foto: Mykhailo Lukashuk

En la sala aparece una chimenea minimalista, una referencia contemporánea a la estufa tradicional ucraniana. YOD Group suma otra decisión rara en hospitalidad: la ausencia de televisión. La llama visible por una abertura circular y el contacto visual constante con la naturaleza empujan una desintoxicación informativa sin sermón: simplemente no hay “distracción” compitiendo con el fuego.

En la vida real se siente como un pequeño cambio de guion: cenas más lentas, conversaciones menos fragmentadas, y esa costumbre casi olvidada de mirar cómo cambia la luz en la pared —aunque la pared sea vidrio.

Under The Reed Roof: suelo continuo, tacto y privacidad a demanda

Dentro y fuera, el suelo se resuelve con una superficie continua tipo alfombra de piedra: agradable al tacto, con una microtextura que incluso sugiere un masaje al caminar descalzo. Es un detalle aparentemente menor, pero en una casa donde “miras” más de lo que “haces”, el tacto se vuelve un ancla.

Under The Reed Roof
Foto: Mykhailo Lukashuk

La privacidad aparece cuando tú la pides: cortinas densas pero visualmente ligeras, accionadas automáticamente desde un panel junto a la cama. Es un buen ejemplo de tecnología que no presume: está para ajustar tu relación con el exterior, no para convertirse en espectáculo.

Ese juego —abrirte al paisaje, cerrarte para dormir— crea un ritual simple: al caer la tarde, bajas la luz, cierras cortinas y el vidrio deja de ser ventana para volverse refugio.

Eco-minimalismo con marcas ucranianas

El interior sigue un ecominimalismo sobrio: paleta natural, pocas piezas, muchas superficies con presencia. YOD Group incorpora objetos y marcas ucranianas como parte del lenguaje, no como “souvenir”: muebles de Noom, cerámica de arcilla negra de Guculiya, y madera texturizada que suma calidez sin ruido.

Under The Reed Roof
Foto: Mykhailo Lukashuk

En el dormitorio, una lámpara de pie a medida (cerámica + fibras naturales) funciona casi como pequeña escultura doméstica: ilumina, pero también “acompaña”. Es la clase de objeto que cambia la noche: no enciendes un plafón, te quedas con una luz baja que deja al techo y al paisaje hacer su teatro.

Under The Reed Roof: ingeniería invisible bajo una cúpula de diez metros

La cara interior de la cubierta se reviste con tejas de madera, evocando soluciones históricas de techos ucranianos. La cúpula alcanza los diez metros en su punto más alto, amplificando verticalidad y aire, mientras esconde por completo los sistemas de ingeniería para mantener paredes limpias y sin interrupciones.

El confort térmico se logra con bomba de calor; la climatización y la ventilación quedan integradas en ranuras lineales y salidas discretas tanto en la cúpula como en el núcleo central. La técnica no compite con la arquitectura: la sostiene desde atrás.

YOD Group
Foto: Mykhailo Lukashuk

Al final, la experiencia es clara: tú no “usas” un sistema; tú respiras un interior estable, sin rejillas dominando la vista. Y en una casa donde la mirada siempre vuelve al paisaje, esa limpieza visual se siente como descanso.

El estudio de diseño arquitectonico YOD Group —fundado en 2004 por Volodymyr Nepiyvoda y hoy liderado junto a Dmytro Bonesko— tiene una trayectoria fuerte en hospitalidad y ocio, con cientos de proyectos y premios internacionales. En ese contexto, Under The Reed Roof se lee como una pieza breve y concentrada: menos programa, más atmósfera; menos objetos, más relación con el lugar.

¿Te atrae más esta idea de retiro transparente —casi sin límites— o prefieres que la arquitectura marque un adentro más protegido?

Jose Julián Lugo
Jose Julián Lugohttps://ideasdi.com/
Soy editor en ideasDi, donde observo el diseño contemporáneo desde la cultura visual, la vida cotidiana y la industria. Me interesa leer los proyectos más allá de su apariencia: cómo un objeto se usa, cómo un espacio cambia una rutina, cómo una prenda construye presencia o cómo una interfaz modifica nuestra relación con lo digital. Busco entender qué hace el diseño en el mundo, no solo cómo se ve.

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