Una casa que abraza la ladera y mira al lago Fournelle
La Residencia Intervalle ha sido diseñada arquitectónicamente pensada para vivir la naturaleza sin imponerse a ella. En un terreno escarpado de Saint-Hippolyte, Quebec, la vivienda se escalona en dos niveles y enmarca el paisaje de Laurentian con sobriedad material, eficiencia espacial y calidez doméstica propia de la arquitectura residencial contemporánea.
Intervalle es una casa en ladera que transforma la pendiente en concepto de proyecto. Dos volúmenes con revestimiento de madera clara y oscura articulan áreas sociales y privadas. La planta superior abierta mira al lago; la inferior se vuelca al terreno. Terrazas escalonadas extienden la vida exterior.
Residencia Intervalle: Topografía como concepto de diseño arquitectónico
La residencia Intervalle nace de una lectura precisa del terreno: la pendiente no es un obstáculo, es estructura narrativa. La casa adopta un trazo escalonado que dialoga con el relieve, generando vistas secuenciales del lago Fournelle y del bosque. Ese gesto convierte la casa en ladera en un mirador habitable donde cada estancia encuadra un fragmento del paisaje. La implantación orientada optimiza asoleamiento y privacidad, reduciendo movimientos de tierra y potenciando una relación baja en impacto con el sitio.
El nombre “Intervalle” sugiere pausa y, a la vez, la franja física entre volúmenes donde fluyen luz, aire y movimiento. Ese vacío activa circulaciones, patio y porches, y funciona como una transición bioclimática: protege de vientos, filtra el sol alto y multiplica el uso de espacios intermedios. Así, el diseño arquitectónico no solo resuelve programa; coreografía tiempos, recorridos y microclimas cotidianos.
Dos volúmenes, dos tonos: materialidad que dialoga
La casa se lee como dos piezas contrastantes: un bloque claro y otro oscuro, revestidos en madera con vetas visibles. Esta paleta natural ancla la arquitectura al sotobosque y construye una silueta nítida sin estridencias. El contraste cromático ordena la lectura formal y explica la estructura sin necesidad de artificios, fortaleciendo la identidad del conjunto en su contexto boscoso.
El revestimiento de madera, el hormigón pulido y la carpintería de gran formato articulan una estética contemporánea, serena y honesta. La durabilidad se apoya en secciones robustas y un cuidado detalle de encuentro entre planos verticales y horizontales, mientras que los aleros y porches prolongan la materia hacia el exterior. El resultado: una envolvente táctil que envejece con dignidad y reduce el mantenimiento visual de la casa.
Planta superior: diseño arquitectónico social, abierto al paisaje
Con 950 pies² (≈ 88 m²), la cota alta concentra cocina, comedor y estar en planta abierta. Un techo de madera natural sigue la línea del tejado y potencia altura y calidez, mientras que el diseño de ventanales panorámicos diluyen el límite entre interior y lago. Una chimenea central oscura actúa como corazón térmico y simbólico, equilibrando la claridad del plano continuo.
Terraza y porche contiguos —protegidos con mosquiteras— expanden la vida diaria hacia el exterior sin renunciar al confort. Allí, las comidas largas y la contemplación del agua encuentran su escenario. Este nivel demuestra cómo el diseño arquitectónico puede ser, a la vez, transparente y acogedor: continuidad espacial, materiales cálidos y un marco visual que convierte el paisaje en mobiliario emocional.
Planta inferior: privacidad, trabajo y descanso integrados
Bajando la pendiente, 1.580 pies² (≈ 147 m²) reúnen la suite principal con baño, dos dormitorios, un segundo baño y espacios flexibles de trabajo y ocio. El contacto directo con el terreno suaviza la intimidad: las estancias se abren al bosque, capturan penumbras agradables y ganan silencio. La pendiente permite accesos a nivel sin sacrificar luz ni ventilación.
La modulación eficiente otorga independencia entre usos sin perder continuidad. Superficies de hormigón pulido estabilizan la temperatura, mientras carpinterías estratégicas regulan privacidad. El piso inferior ilustra una idea clave: en una casa en ladera, la planta “enterrada” puede ser la más permeable al paisaje si se entiende la topografía como aliada y no como límite.
Residencia Intervalle: Terrazas escalonadas y vida al aire libre
Las terrazas escalonadas descienden como gradas hacia el lago, ofreciendo capas de relación con el sitio: desde el mirador elevado hasta la inmersión íntima entre árboles. Esta secuencia construye una topografía habitable donde se alternan sol, sombra y resguardo. Cada plataforma ajusta escala y uso: desayunos, lectura, fogatas o yoga al amanecer.
El diseño exterior evita gestos impositivos y se apoya en proporciones mesuradas. Barandas, drenajes y encuentros con el terreno revelan un trabajo minucioso de detalle. El resultado es un paisaje tejido con la casa, donde la arquitectura prolonga el bosque y el bosque completa la arquitectura, alcanzando esa rara quietud que solo aparece cuando forma y lugar se escuchan mutuamente.
BOOM-TOWN: tradición Boomtown, visión contemporánea
Históricamente, las casas Boomtown se reconocen por su fachada sencilla, volumen casi cuadrado y tejado plano o casi plano —soluciones eficientes que abarataron costes y ganaron superficie entre 1890 y 1920 junto a enclaves industriales y mineros—. Esa herencia de simplicidad y eficacia es el punto de partida del taller.
Un siglo después, l’atelier BOOM-TOWN reinterpreta esos principios para la vida actual: espacio, luz y materia al servicio del habitar. La residencia Intervalle resume esa postura. No replica tipologías; traduce su espíritu en un lenguaje que privilegia claridad estructural, economía gestual y calidez doméstica. Así, la arquitectura residencial se vuelve herramienta para habitar el paisaje sin domesticarlo.
La residencia Intervalle encarna una idea poderosa: cuando el lugar manda, la arquitectura gana sentido. La pendiente, la luz y el bosque no son decorado; son materia de proyecto. Dos volúmenes, una paleta sobria y una ingeniería discreta logran que la casa respire con su entorno.
