El Centro Lise et Yvon Lamarre redefine el diseño arquitectónico para personas neurodiversas a través de un enfoque integrador que une bienestar sensorial, sostenibilidad y comunidad.
El estudio Lemay inauguró el Centro Lise et Yvon Lamarre, una obra de arquitectura profundamente transformadora que conjuga inclusión, diseño sensorial y sostenibilidad. Este nuevo espacio está ubicado en Montreal, dentro del distrito Sud-Ouest. No solo representa un avance en términos de accesibilidad arquitectónica, sino que establece un estándar para el desarrollo de entornos neuroinclusivos pensados especialmente para adultos con autismo y discapacidad intelectual.
Desde sus primeras etapas, este proyecto residencial y centro de día se fundamentó en una pregunta crítica. ¿Cómo crear un entorno que no solo acoja, sino que también eleve la experiencia cotidiana de las personas neurodiversas?
Diseño sensorial desde la raíz
Lemay respondió a este reto con un enfoque innovador basado en su investigación Sensory Fragments. Es una exploración del diseño espacial orientado al confort sensorial. Cada decisión proyectual del centro —desde la zonificación hasta la elección de materiales— se tomó considerando las necesidades de quienes experimentan el mundo con diferentes umbrales sensoriales.
Los cuatro dúplex interconectados ofrecen alojamiento para 16 residentes, combinando espacios privados con zonas comunes que promueven la interacción sin comprometer los límites personales. La distribución y circulación interior minimizan la ansiedad mediante pasillos sin esquinas abruptas y transiciones suaves entre espacios.
Además, los contrastes materiales permiten identificar áreas específicas como comedores o salas de actividades. No se necesita señalización explícita, mejorando la orientación espacial de forma intuitiva.
Una experiencia sensorial equilibrada
Uno de los logros más notables del Centro Lise et Yvon Lamarre es su control preciso sobre la estimulación sensorial. Las paletas de colores suaves, las texturas naturales y una iluminación regulable personalizada contribuyen a un ambiente sereno y predecible.
Los sistemas acústicos reducen el ruido de fondo, un aspecto esencial en espacios para personas con alta sensibilidad auditiva. Estos detalles, aparentemente menores, se convierten en herramientas fundamentales para garantizar el bienestar emocional y la seguridad perceptiva de los usuarios.
Integración urbana y memoria del lugar
Lejos de aislarse como un enclave terapéutico, el centro se integra sutilmente en el tejido urbano mediante una fachada de ladrillo gris. Esta fachada dialoga con la piedra caliza de la iglesia Cœur-Immaculé-de-Marie, ubicada en el mismo terreno. Este gesto arquitectónico respeta la historia del lugar, al tiempo que proyecta una imagen contemporánea y acogedora.
Los detalles en madera, las alturas controladas y el uso generoso de ventanas aseguran una escala humana. Esto invita a la interacción tanto entre residentes como con el vecindario.
Naturaleza, autonomía y sostenibilidad
La experiencia sensorial no termina en el interior. El diseño paisajístico del centro incluye jardines aromáticos, senderos con distintas texturas y fuentes de agua. Esto permite a los residentes explorar su entorno a su propio ritmo.
Además, el edificio responde a principios del enfoque NET POSITIVE™ de Lemay,. queEste persigue no solo minimizar el impacto ambiental, sino generar beneficios tangibles para el ecosistema y la comunidad. Gracias a su envolvente de alto rendimiento, uso de materiales de bajas emisiones y sistemas de eficiencia energética, el proyecto ha alcanzado la certificación de Edificio Cero Carbono (ZCB). Así, posicionándolose posiciona como referente en arquitectura sostenible.
Centro Lise et Yvon Lamarre: un nuevo modelo de ciudad inclusiva
El Centro Lise et Yvon Lamarre no es solo una solución funcional a la escasez de alojamientos para adultos con autismo en Quebec. Es un modelo replicable de urbanismo inclusivo, un testimonio de cómo el diseño puede contribuir activamente a la construcción de una sociedad más equitativa.
Este proyecto de Lemay demuestra que el diseño arquitectónico, cuando se realiza con sensibilidad y conocimiento, tiene el poder de transformar vidas. Al acoger la neurodiversidad y promover la dignidad de cada individuo, se convierte en una expresión concreta de cómo debería ser la arquitectura del futuro: empática, sensorialmente consciente y profundamente humana.
