Lacoste reescribe el tenis desde la pasarela
Lacoste presenta su colección primavera-verano 2027 que se mira desde el corte, la superposición y la caída: la ropa deja de leerse como uniforme y pasa a construir presencia, gesto y uso.
La escena se apoya en Roland-Garros y toma la clay court como fondo material y narrativo. Desde ahí, la colección afloja la silueta, suaviza la estructura y organiza una paleta terrosa con acentos vivos; la coherencia nace de esas decisiones, no de una acumulación de referencias deportivas.
Lacoste Primavera-Verano 2027 es la colección prêt-à-porter diseñada por Lacoste y presentada en la Philippe Chatrier central court del Roland-Garros Stadium. La propuesta, vinculada a Pelagia Kolotouros como directora creativa, reinterpreta códigos del tenis con prendas relajadas, materiales tratados y una paleta de tonos tierra, azul cobalto, amarillo ácido y plata.
Silueta menos rígida, cuerpo más libre
La colección afloja la línea del cuerpo sin borrarla. Las proporciones se vuelven más sueltas y las prendas caen con menos fricción, lo que cambia la lectura del conjunto: el tenis deja de verse como código cerrado y se convierte en vestuario que admite desplazamiento, combinación y adaptación.
Polos amplios, chaquetas abiertas o ceñidas con cinturón y pantalones de caída libre sostienen esa sensación de movilidad. El resultado conserva el reconocimiento de la marca, pero lo acerca a un registro menos disciplinado y más próximo al uso cotidiano.
Materiales que suavizan la estructura
El trabajo sobre los tejidos mantiene esa dirección. Lacoste recurre a algodones garment-dyed y enzyme-washed, además de otros materiales tratados para que la superficie se vea menos rígida y acompañe mejor el movimiento.
En jersey, sedas lavadas y lanas tropicales desarmadas, la colección busca una caída más viva. La transpirabilidad y el gesto no aparecen como datos aislados, sino como parte de una ropa que se percibe más disponible, menos ceremonial y más cercana al cuerpo.
Capas y repetición como lenguaje de colección
La coherencia aparece en la manera de combinar piezas. Las capas no funcionan como acumulación, sino como un modo de modular el volumen y mover el atuendo entre deporte, calle y pasarela.
Polos sobre mangas largas técnicas, suéteres atados y accesorios que dialogan con la prenda principal construyen una familia visual reconocible. La colección insiste en ciertos cortes y en una misma base cromática, y esa repetición ordena el conjunto sin convertirlo en uniforme.
Clay, color y códigos reescritos
La clay court aporta materia y contexto al mismo tiempo. Su color rojizo se integra en la escena y refuerza la relación entre superficie, desgaste y movimiento; en lugar de ocultarla, la colección la asume como parte del relato.
La paleta sostiene ese desplazamiento. Los tonos sunbaked-clay y earth tones marcan la base, mientras silver, acid yellow y cobalt blue introducen contraste sin romper la unidad. Así, el tenis permanece como referencia, pero el vestuario se abre hacia una lectura más adaptable y menos literal.
