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Desfile de la colección Lacoste Primavera-Verano 2027

Lacoste Primavera-Verano 2027

Lacoste reescribe el tenis desde la pasarela

Lacoste presenta su colección primavera-verano 2027 que se mira desde el corte, la superposición y la caída: la ropa deja de leerse como uniforme y pasa a construir presencia, gesto y uso.

La escena se apoya en Roland-Garros y toma la clay court como fondo material y narrativo. Desde ahí, la colección afloja la silueta, suaviza la estructura y organiza una paleta terrosa con acentos vivos; la coherencia nace de esas decisiones, no de una acumulación de referencias deportivas.

Silueta menos rígida, cuerpo más libre

La colección afloja la línea del cuerpo sin borrarla. Las proporciones se vuelven más sueltas y las prendas caen con menos fricción, lo que cambia la lectura del conjunto: el tenis deja de verse como código cerrado y se convierte en vestuario que admite desplazamiento, combinación y adaptación.

Polos amplios, chaquetas abiertas o ceñidas con cinturón y pantalones de caída libre sostienen esa sensación de movilidad. El resultado conserva el reconocimiento de la marca, pero lo acerca a un registro menos disciplinado y más próximo al uso cotidiano.

Materiales que suavizan la estructura

El trabajo sobre los tejidos mantiene esa dirección. Lacoste recurre a algodones garment-dyed y enzyme-washed, además de otros materiales tratados para que la superficie se vea menos rígida y acompañe mejor el movimiento.

En jersey, sedas lavadas y lanas tropicales desarmadas, la colección busca una caída más viva. La transpirabilidad y el gesto no aparecen como datos aislados, sino como parte de una ropa que se percibe más disponible, menos ceremonial y más cercana al cuerpo.

Capas y repetición como lenguaje de colección

La coherencia aparece en la manera de combinar piezas. Las capas no funcionan como acumulación, sino como un modo de modular el volumen y mover el atuendo entre deporte, calle y pasarela.

Polos sobre mangas largas técnicas, suéteres atados y accesorios que dialogan con la prenda principal construyen una familia visual reconocible. La colección insiste en ciertos cortes y en una misma base cromática, y esa repetición ordena el conjunto sin convertirlo en uniforme.

Clay, color y códigos reescritos

La clay court aporta materia y contexto al mismo tiempo. Su color rojizo se integra en la escena y refuerza la relación entre superficie, desgaste y movimiento; en lugar de ocultarla, la colección la asume como parte del relato.

La paleta sostiene ese desplazamiento. Los tonos sunbaked-clay y earth tones marcan la base, mientras silver, acid yellow y cobalt blue introducen contraste sin romper la unidad. Así, el tenis permanece como referencia, pero el vestuario se abre hacia una lectura más adaptable y menos literal.

Jose Julián Lugo
Jose Julián Lugohttps://ideasdi.com/
Soy editor en ideasDi, donde observo el diseño contemporáneo desde la cultura visual, la vida cotidiana y la industria. Me interesa leer los proyectos más allá de su apariencia: cómo un objeto se usa, cómo un espacio cambia una rutina, cómo una prenda construye presencia o cómo una interfaz modifica nuestra relación con lo digital. Busco entender qué hace el diseño en el mundo, no solo cómo se ve.

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