Estudios privados y clubhouse para una forma de resguardo más habitable
Porsche Design y Newgard Development Group presentan Porsche Design Concours como algo más cercano a un programa de uso mixto que a un garaje de colección. El punto de partida no es solo guardar autos, sino organizarlos dentro de un entorno donde también se puede trabajar, recibir visitas y permanecer.
La propuesta se apoya en estudios privados, un clubhouse de membresía y una circulación interior que ordena la llegada y la exhibición de los vehículos. Con sedes iniciales previstas en West Palm Beach y Dallas, el proyecto lleva la marca hacia el terreno inmobiliario sin abandonar el lenguaje de precisión y control que la caracteriza.
Porsche Design Concours es un concepto de propiedad automotriz desarrollado por Porsche Design y Newgard Development Group en Estados Unidos. Tendrá dos primeras sedes en West Palm Beach, Florida, y Dallas, Texas, con 44 estudios privados en total y apertura prevista para 2028. El conjunto suma clubhouse, hospitalidad, bienestar y trabajo.
Del resguardo a una unidad habitable
La primera decisión visible es dejar atrás la idea de almacenamiento como función única. Cada estudio privado está planteado como una unidad donde el automóvil convive con estancia, trabajo y reunión, así que el espacio deja de funcionar como fondo técnico y empieza a operar como parte activa de la vida diaria.
Esa mezcla se refuerza con elementos que amplían el uso: mezzanine, baño completo y wet bar. No se trata de una suma ornamental, sino de piezas que permiten permanecer más tiempo dentro del lugar y usarlo con autonomía, sin que el coche quede aislado del resto de la actividad.
The Concours ordena acceso y recorrido
En el centro del conjunto aparece The Concours, una promenade interior automotriz que estructura la relación entre acceso, circulación y exhibición. En lugar de un carril exterior convencional, el vehículo entra en un espacio pensado para ser recorrido y leído mientras se avanza por el proyecto.
Esa organización cambia la manera en que el automóvil se presenta: no queda escondido en un área de servicio, sino incorporado al trayecto. La circulación ordena la visión de los coches y hace que el conjunto se entienda por secuencias, no como una suma de unidades cerradas.
Membresía y uso cotidiano en el mismo edificio
El clubhouse sostiene la dimensión social del proyecto. Allí se concentran hospitalidad, bienestar y trabajo, con programas como padel, spa, dining, lounges privados, coworking y terrazas. La pertenencia ya no se limita a una plaza de resguardo; define también cómo se usa el lugar en distintos momentos del día.
En esa mezcla, la membresía funciona como una forma de habitar el espacio. El automóvil sigue siendo el centro, pero comparte escena con rutinas más amplias: reuniones, descanso, actividad física o trabajo. El proyecto busca que la colección no quede separada de la vida cotidiana, sino integrada a ella.
Porsche Design traslada su lenguaje al inmueble
La expansión de Porsche Design hacia este tipo de entorno se entiende mejor por la forma en que el proyecto organiza su programa que por cualquier declaración aspiracional. La marca entra en un territorio donde la precisión, la funcionalidad y la disciplina espacial pasan del objeto al inmueble.
Las colaboraciones locales también ayudan a fijar esa lectura: Gensler en Dallas y Urban Robot Associates en West Palm Beach. Con ellas, el conjunto no se presenta como una pieza aislada de imagen, sino como una arquitectura pensada para alojar autos, estancias y servicios en una misma lógica de uso.
Porsche Design Concours propone así una tipología intermedia entre colección privada, club y residencia de uso parcial. Su interés está en esa transición: el coche deja de ser solo objeto guardado y pasa a formar parte de un entorno que se recorre, se ocupa y se comparte.
