Un interior que condensa tradición cántabra y geometría
La Heladería Regma renueva su espacio en 2024, en Santander, con un proyecto de diseño de interiores firmado por Zooco Estudio. El nuevo local, situado en la calle Burgos, se integra en la actualización estética de la marca fundada en 1933, reforzando su identidad sin recurrir a clichés ni obviedades.
Zooco Estudio traduce los valores de Regma en un sistema espacial basado en el rombo —un cuadrado girado— que ordena techos, suelos y fachada. La materialidad combina mármol travertino, roble y pintura de arcilla, con acero inoxidable para anclar la tradición heladera y sus procesos de frío.
El concepto de la Heladería Regma: del helado al espacio
Zooco parte de dos rasgos capitales de Regma: la naturalidad de los ingredientes y una identidad cromática sin artificios. A partir de ahí, propone una abstracción geométrica inspirada en el imaginario del helado, evitando referencias literales para construir una narrativa espacial sobria y reconocible.
La pieza clave es el rombo —un cuadrado girado— que se convierte en módulo y pauta. Este patrón se repite de forma coherente en techos, suelos y fachada, generando continuidad visual y estableciendo una sintaxis de marca que va más allá del logotipo. Es arquitectura al servicio del branding (identidad de marca).
Materialidad: noble, natural y funcional
La materialidad reinterpreta colores y texturas propias del helado en materiales nobles: mármol travertino para la base pétrea, roble para calidez táctil y pintura de arcilla para una lectura mate, honesta. La paleta refuerza la idea de producto auténtico y procesos sencillos.
El acero inoxidable, crítico en la conservación en frío, aparece como puente entre tradición productiva y puesta al día del local. No es solo acabado: es infraestructura visible que habla del oficio heladero y legitima el lenguaje contemporáneo del conjunto.
Sistema geométrico en la Heladería Regma
La Heladería Regma encuentra en el rombo un código operativo: señaliza flujos, ordena mostradores y articula planos de fachada. Este patrón geométrico no es decorativo; funciona como sistema que guía la experiencia, unificando percepción y movimiento del usuario con una lectura clara del espacio.
El resultado es un interior subliminal: el visitante reconoce la marca sin verla explícita. La repetición rítmica del módulo crea identidad inmersiva y memorabilidad, al tiempo que ofrece una matriz flexible para futuras implantaciones y posibles variaciones cromáticas o materiales dentro del comercio minorista de la marca.
Heladería Regma: Identidad, historia y territorio
Regma es un referente en el norte de España y su historia —fundada en 1933— imprime carácter. La operación en la calle Burgos de Santander se entiende como un paso natural: actualizar la experiencia de cliente preservando el valor emocional de la enseña.
El proyecto asume ese legado evitando literalismos. En lugar de iconos del helado, se opta por texturas, geometrías y colores que evocan el producto y su proceso. Así, la arquitectura se convierte en relato: un espacio que comunica autenticidad y continuidad intergeneracional.
Iluminación y mobiliario integrados
La iluminación y el mobiliario —desarrollados por el propio estudio— refuerzan el sistema: luminarias que subrayan el módulo, líneas limpias y volúmenes precisos que mantienen la coherencia visual de la propuesta. Nada compite con la cuadrícula oblicua; todo acompaña su cadencia.
Este enfoque integral —arquitectura, luz y equipamiento— asegura que la experiencia sensorial no dependa de un solo gesto, sino del conjunto. Cada capa suma al mensaje de marca: naturalidad, orden y sencillez contemporánea.
Experiencia de marca y futuro del formato
El local sumerge al cliente en el universo Regma de forma abstracta y subliminal: el visitante percibe colores, texturas y geometrías asociadas al producto sin necesidad de sobreexplicación. Esta estrategia sensorial consolida la evolución gráfica reciente con un soporte espacial duradero.
Como arquitectura comercial, la intervención ofrece una plantilla escalable. El rombo funciona como ADN replicable, mientras que la materialidad permite ajustes por ubicación o temporada. Es un marco para crecer sin perder identidad: una apuesta inteligente para el diseño retail contemporáneo.
La reforma de la Heladería Regma por el estudio de arquitectura Zooco evidencia cómo la geometría, la materialidad y el oficio pueden convertir un local en narrativa de marca. Un interior claro, honesto y memorable que dignifica el producto y prepara a Regma para su siguiente capítulo. ¿Qué otras firmas podrían beneficiarse de un ADN espacial tan preciso?
