Gökçe Nafak presenta una unidad modular con almacenamiento integrado
El Sofá Osolo, presentado por la diseñadora Gökçe Nafak, parte de una idea poco habitual: sentarse más cerca del suelo sin perder una estructura clara. La pieza cruza referencias de cultura turca y filosofía japonesa en una unidad de asiento baja, lineal y modular, con un hueco inferior para guardar libros u objetos pequeños.
Su perfil evita la presencia pesada de un sofá convencional y apuesta por una geometría contenida, casi arquitectónica. La combinación de módulos independientes, respaldo suelto y cojines móviles permite ajustar el uso a distintas escenas cotidianas, desde la lectura hasta una pausa breve.
El sofá Osolo es una unidad de asientos diseñada por Gökçe Nafak que cruza referencias turcas y japonesas. Aporta una forma de sentarse baja, modular y con almacenamiento integrado, pensada para el uso cotidiano y para mantener una presencia más ligera en el espacio doméstico.
Una estructura metálica que ordena el conjunto
La base del sistema del Sofá Osolo, se resuelve con una estructura metálica plegada de una sola pieza. Esa decisión da continuidad visual al conjunto y sostiene el volumen sin recurrir a una construcción recargada. El metal funciona como soporte y, al mismo tiempo, como marco que deja respirar el vacío inferior.
Ese hueco abierto no queda como residuo formal: se convierte en una zona útil para apoyar objetos pequeños o dejar libros a la vista. La pieza evita así sumar masa al ambiente y propone una relación más directa entre almacenamiento y asiento.
Sentarse cerca del suelo, con otra postura
El sofá Osolo se sitúa a ras del suelo y propone una forma de uso distinta a la silla tradicional. La postura de piernas cruzadas cambia la escala corporal del asiento y acerca el gesto de sentarse a una experiencia más relajada, pero también más consciente del cuerpo y del apoyo.
La altura baja y la línea extendida hacen que el mueble dialogue con la habitación sin imponerse. En lugar de dominar el entorno, acompaña la circulación y deja que el espacio vacío tenga peso propio dentro de la composición.
Modularidad sin perder continuidad
La pieza se organiza con cojines y respaldos independientes, una solución que amplía las posibilidades de uso sin romper la unidad formal. Cada módulo puede funcionar por separado o unirse lateralmente a otros, de modo que el sistema crece según la disposición del lugar y la necesidad de asiento.
Esa flexibilidad permite pasar de una configuración individual a otra más amplia, con una lógica cercana a los sistemas de mobiliario que priorizan la adaptación antes que la rigidez. La forma sigue siendo sobria, pero el uso se vuelve más abierto.
Cultura material, tacto y presencia
El cruce entre tradición turca y filosofía japonesa no aparece como decoración, sino como un modo de pensar el asiento. La referencia al sedir turco y a la importancia del vacío en la sensibilidad japonesa se traduce aquí en un objeto contenido, bajo y apto para la pausa compartida.
También hay una atención clara al tacto y a la presencia cotidiana: la superficie acolchada, el respaldo suelto y la relación entre cuerpo y plataforma construyen una experiencia menos formal. Osolo no busca un gesto escenográfico; trabaja con la quietud, la cercanía al suelo y una presencia silenciosa.
Una pieza firmada desde Ankara
La autora del proyecto, Gökçe Nafak, sitúa la pieza dentro de una práctica que cruza forma, uso y cultura material sin convertir el asiento en objeto de exhibición.
En ese cruce, la propuesta deja ver una idea simple y bien resuelta: el mobiliario también puede organizar la pausa. No desde la acumulación, sino desde una base baja, un sistema abierto y una presencia que ordena el espacio sin ocuparlo por completo.
Un mobiliario que deja espacio alrededor
En Osolo, el espacio vacío no es un margen accidental. La pieza lo integra como parte de su lógica y convierte el almacenamiento, la altura reducida y la estructura abierta en un mismo gesto. Esa combinación le da al asiento una identidad precisa dentro del mobiliario contemporáneo.
Más que añadir elementos, la propuesta recorta, aligera y ordena. El resultado es una unidad de asientos que piensa la comodidad desde la forma, la cultura y el uso diario.
