Un monobloque versátil que pasa de mesa auxiliar a taburete y banco zapatero
El mueble multiuso de Femo Design Studio condensa poesía y utilidad. Su forma nace del origami. Las superficies fluyen en una sola piel continua. Es compacto, ligero a la vista y contundente en uso. Pertenece al diseño industrial de mobiliario que entiende la casa actual: flexible, móvil, cambiante. Aquí, menos piezas significan más posibilidades.
El mueble multiuso de Femo Design Studio es un monobloque inspirado en el origami que funciona como mesa auxiliar en vertical, taburete al invertirlo y banco de zapatos al colocarlo longitudinalmente. Su forma continua permite además almacenar objetos en el centro. Dimensiones: 410×360×550 mm. Año: 2015.
Un gesto continuo inspirado en el origami
Este objeto parte de un principio claro: una forma continua que se pliega y se sostiene a sí misma. La referencia al origami no es literal, sino estructural. Los pliegues organizan la resistencia, la estabilidad y la ergonomía. Las líneas suaves recorren la pieza y evitan aristas agresivas, favoreciendo el tacto y la integración visual en distintos estilos de interior. El resultado es un mueble multiuso que no necesita herrajes a la vista: su geometría hace el trabajo de unión y transición entre apoyos, asiento y bandeja.
Monobloque versátil: de mesa auxiliar a taburete
El diseño monobloque reduce decisiones al usuario: gira, invierte, desplaza… y cambia de función. En posición vertical, la cara superior funciona como mesa auxiliar pequeña para apoyar libros, una taza o el control remoto. Si se coloca boca arriba, el volumen estable se convierte en taburete cómodo para un uso rápido junto al sofá o un tocador. Esta lógica de rotación sin mecanismos amplía su vida útil y lo hace ideal para espacios pequeños.
En orientación longitudinal, el mueble multiuso cumple como banco de zapatos en la entrada, permitiendo sentarse mientras se calza. El vacío central, resultado de la propia curvatura, habilita almacenamiento para revistas, accesorios o zapatillas de uso diario. Ese “hueco útil” no es un añadido: es la consecuencia lógica de una piel que se pliega y deja un canal accesible. Gracias a su escala contenida, también puede habitar el centro del living como pieza baja que fomenta el movimiento libre alrededor del sofá.
Materiales nobles y medidas pensadas
Femo Design Studio propone cuatro acabados: Nogal negro, Haya, Roble blanco y bambú laminado encolado. Son maderas que equilibran dureza, estabilidad y calidez, con vetas que enfatizan la continuidad de la superficie. Cada especie aporta un carácter distinto: del tono profundo del nogal al brillo amable del roble. Las dimensiones —D410 mm × L360 mm × H550 mm— optimizan la relación entre apoyo y estabilidad: alto suficiente para usar como mesa lateral, y ancho contenido para circular alrededor sin obstáculos. El año de diseño es 2015, pero su lenguaje es atemporal.
Artesanía, precisión y durabilidad visual
La aparente simplicidad esconde decisiones precisas de diseño industrial y oficio. Las transiciones sin cortes visibles exigen control del radio de los pliegues y continuidad de la veta, lo que refuerza la lectura unibody. El bambú glulam sugiere procesos de laminado que permiten radios controlados y alta estabilidad dimensional; las maderas macizas piden selecciones cuidadosas de veta y humedad. Esa excelencia de diseñadores y artesanos se expresa en juntas invisibles, cantos afinados y acabados que resisten el uso cotidiano sin perder tacto ni color.
Los hogares actuales demandan muebles transformables que acompañen rutinas cambiantes: teletrabajo, reuniones informales, estancias reducidas. Este mueble multiuso funciona como apoyo móvil en el salón, asiento extra cuando llegan visitas o banco en el hall. Su peso visual es ligero, por lo que convive con sofás voluminosos sin competir por protagonismo. Además, su almacenamiento central ofrece un orden inmediato: el libro que lees, el cargador que usas, las llaves al llegar. Una pieza, tres funciones claras y varios escenarios posibles.
Detalles que suman valor
Pequeños gestos definen la experiencia: el borde que evita que los objetos resbalen, la curvatura que acoge las piernas cuando actúa como taburete, el canal central que organiza revistas sin desbordes. El monobloque favorece la limpieza —menos rincones donde se acumula polvo— y soporta bien la rotación de uso. En Nogal negro, se vuelve un acento sobrio; en Roble blanco o Haya, un compañero luminoso; en bambú glulam, una opción contemporánea y sostenible. Así, la pieza encaja tanto en interiores nórdicos como en espacios eclécticos.
La fuerza del mueble multiuso de Femo está en resolver mucho con muy poco: una forma continua, tres usos claros y una presencia honesta que no pasa de moda. ¿Y si los objetos de casa pudieran cambiar contigo sin pedir permiso? Este monobloque sugiere que sí.
