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IKEA y Raffaella Mangiarotti presentan nuevas lámparas de pie

IKEA y Raffaella Mangiarotti TRÅDNATE

Convertir mármol, roble y doble pantalla en una atmósfera más precisa en casa

IKEA y Raffaella Mangiarotti presentaron dos nuevas lámparas de pie que no entran en una habitación como accesorios, sino como presencia. MOSSPLYM y TRÅDNATE nacen desde una idea poco común en el mercado masivo: hacer que la luz ambiental y la luz de lectura convivan en una sola pieza sin que la unión se vea forzada.

Lo interesante no está solo en la firma ni en el lanzamiento, sino en cómo la proporción, la masa y la materia se alinean para cambiar el gesto cotidiano de encender una lámpara. Aquí la luz no se resuelve con un tubo discreto en una esquina: se apoya sobre piedra, vidrio y metal, y convierte el diseño de luminarias en una escena donde el objeto importa tanto como el resplandor que deja en la pared.

Más que una lámpara: una pieza de diseño con presencia

Hay objetos que iluminan y otros que ordenan una estancia antes incluso de encenderse. Estas dos piezas pertenecen a la segunda categoría. MOSSPLYM y TRÅDNATE de presentan como muebles escultóricos, y la definición funciona porque cada una trabaja con volumen, apoyo y dirección de la mirada: una base pesada abajo, una columna que estira la figura y dos puntos de luz que reparten la atención sin dispersarla.

IKEA y Raffaella Mangiarotti TRÅDNATE

En MOSSPLYM, esa sensación nace del contraste entre el mármol de Carrara y el roble macizo. La veta natural de la base no intenta pasar desapercibida; al contrario, fija la lámpara al suelo como si ya perteneciera a la arquitectura del cuarto. Encima, una pantalla superior de vidrio suavemente redondeada abre la luz con un gesto casi floral, mientras otra más baja acompaña el cuerpo del usuario cuando lee, escribe o simplemente quiere bajar el ritmo al final del día.

Su diseño permite apreciar la materialidad del diseño de producto que pocas veces se ve tan nítida en un contexto accesible: no se trata de sumar materiales nobles para elevar el discurso, sino de usarlos para que la lámpara tenga aplomo real. Cuando una pieza pesa, toca mejor el suelo; cuando su superficie envejece con dignidad, también cambia la relación afectiva que construyes con ella.

La doble función deja de parecer un injerto

La iluminación híbrida suele caer en una trampa muy visible: una cabeza sirve para ambientar y otra para leer, pero ambas parecen haber sido pegadas a última hora. Mangiarotti parte justamente de esa incomodidad y la resuelve con un dibujo único. En MOSSPLYM, la pantalla secundaria acompaña el eje vertical sin romperlo; en TRÅDNATE, la tensión se organiza con dos soportes paralelos y dos pantallas opuestas que encuentran equilibrio por dirección, no por simetría.

IKEA y Raffaella Mangiarotti MOSSPLYM

MOSSPLYM filtra la luz a través de vidrio esmerilado de doble capa, de modo que la habitación recibe un brillo suave mientras la zona cercana gana definición. TRÅDNATE, en cambio, apuesta por una silueta más arquitectónica: una pantalla fija mira hacia arriba para bañar el espacio, y la otra se monta sobre un brazo giratorio que acerca la luz al gesto concreto de trabajar, anotar o pasar páginas en el sofá.

La consecuencia es doméstica y muy fácil de imaginar. No necesitas elegir entre una luz teatral que embellece todo o una luz técnica que arruina la atmósfera. Aquí ambas funciones comparten habitación sin estorbarse, algo que se siente especialmente cuando cae la tarde y una misma lámpara acompaña primero la conversación y después el silencio.

Un cambio silencioso dentro del catálogo

IKEA sitúa estas piezas dentro de un cambio más amplio en su manera de pensar la luz: salir de una lectura exclusivamente escandinava, basada en la sencillez y en el uso nórdico de la iluminación para construir atmósfera, hacia un lenguaje internacional más contemporáneo. No es un giro de estilo superficial. Se nota en la decisión de dejar que la materia tenga voz propia y en la voluntad de dar a la lámpara una presencia más rotunda dentro del interior.

Diseñod e iluminación

Por eso la colaboración entre IKEA y Raffaella Mangiarotti no se lee como una edición especial aislada, sino como una señal de rumbo. El mármol, el roble, el acero y los detalles en latón o níquel empujan el catálogo hacia un registro menos efímero, donde la lámpara deja de ser un accesorio intercambiable y se acerca a la lógica de la pieza que permanece.

Ese movimiento también tendrá escaparate físico: MOSSPLYM y TRÅDNATE se exhibirán en Spazio Maiocchi durante la IKEA Milan Design Week 2026, del 21 al 26 de abril. La escena es coherente con el mensaje: no presentarlas como simples novedades de temporada, sino como objetos capaces de sostener una conversación sobre presencia, función y permanencia.

La autora detrás de esta calma estructural

La diseñadora Raffaella Mangiarotti, radicada en Milán, ya había firmado para IKEA la serie BÄCKNATE, una lámpara de mesa y de pie con forma de orquídea hecha en papel plegado. Aquel proyecto fue nominado al Compasso d’Oro, y la propia marca recuerda además que la autora ha recibido más de 40 premios internacionales y que su obra forma parte de la colección permanente del MoMA de Nueva York. MOSSPLYM y TRÅDNATE son, por tanto, la segunda estación visible de una colaboración planteada a largo plazo.

Lo que esta dupla deja ver de su manera de diseñar no es una firma ornamental, sino una disciplina muy concreta. Por un lado, organiza la experiencia con una decisión espacial clara: dos fuentes de luz distintas, integradas en una sola lectura visual. Por otro, refuerza esa idea con una decisión material igual de precisa: bases pesadas, superficies nobles y detalles metálicos que no decoran, sino que tensan la pieza y le dan gravedad.

IKEA y Raffaella Mangiarotti MOSSPLYM

La lección para esta tipología es valiosa. Una lámpara de pie ya no tiene por qué esconderse en el perímetro de la sala ni resignarse a ser pura utilidad. Puede asumir el papel de mueble, ordenar el ambiente y acompañar distintos ritmos del día sin teatralidad. Ahí es donde IKEA y Raffaella Mangiarotti encuentran un punto interesante: volver más ambicioso un objeto cotidiano sin volverlo distante.

Cuando el diseño consigue que una luz de lectura y una luz ambiental parezcan haber nacido juntas, la habitación se siente más serena y también más resuelta. Ese es el gesto de fondo en estas piezas: no llenar el espacio con novedad, sino darle una estructura luminosa que se note incluso antes de tocar el interruptor.

Y quizá ahí esté la pregunta que dejan abiertas IKEA y Raffaella Mangiarotti: si una lámpara puede comportarse como un mueble y un mueble puede moldear la atmósfera, ¿por qué seguimos tratando la iluminación como el último detalle del cuarto?

Jose Julián Lugo
Jose Julián Lugohttps://ideasdi.com/
Soy editor en ideasDi, donde observo el diseño contemporáneo desde la cultura visual, la vida cotidiana y la industria. Me interesa leer los proyectos más allá de su apariencia: cómo un objeto se usa, cómo un espacio cambia una rutina, cómo una prenda construye presencia o cómo una interfaz modifica nuestra relación con lo digital. Busco entender qué hace el diseño en el mundo, no solo cómo se ve.

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