El primer desfile masculino tras la era del fundador, con Leo Dell’Orco al frente
La colección Giorgio Armani Otoño/Invierno 2026-2027 abre un capítulo sensible en el Diseño de Moda. Es el primer desfile masculino concebido sin el maestro y con Leo Dell’Orco como responsable creativo de la línea. El resultado honra el código Armani y lo actualiza con una energía serena.
El desfile Giorgio Armani Otoño/Invierno 2026-2027 —titulado Cangiante (iridiscente)— cerró la semana de la moda masculina de Milán. Propuso sastrería suave, tonos joya y texturas nobles como terciopelo y cashmere. Leo Dell’Orco presentó un relevo respetuoso y fresco, con guiños a los 80 y detalles de sombrero fedora.
Cangiante: la metáfora que viste el cambio
Cangiante —“iridescente” en italiano— fue el concepto guía. La idea: algo que permanece fiel a sí mismo pero revela matices al moverse. El mensaje encaja con la herencia Armani, donde la discreción no impide la sorpresa. La pasarela confirmó esa tesis en la articulación de materiales y brillo controlado.
En esta paleta iridiscente emergieron violetas amatista, azules lapislázuli y verdes loden que oxigenan los clásicos grises y negros de la casa. Es una evolución cromática precisa: mantiene la sobriedad, pero deja entrar el color en clave mineral.
Materialidad táctil: lujo que se siente
El tejido fue el gran protagonista. La colección combina terciopelos, crepé, chenilla, cashmere cepillado, lana batanada y piel mate. La mezcla crea contrastes “lúcido/opaco” que hacen que cada look cambie con la luz y el movimiento. Es lujo sensorial, sin estridencias.
Ese trabajo de tactilidad se lleva a prendas de silueta fluida, donde la sastrería suave convive con bombers voluminosos, abrigos envolventes y camisería impecable. El fitting abraza el cuerpo sin imponer rigidez: una continuidad coherente con el lenguaje Armani, ahora con una tensión más contemporánea.
Del archivo a hoy: los 80 como punto de apoyo
El set y el styling dialogaron con la memoria de las pasarelas ochenteras de la casa —esas documentadas en Made in Milan, de Martin Scorsese—, pero sin nostalgia: los códigos se reescriben con cuero en blousons, trenchs ceñidos y la pinza generosa marca de la casa.
Los sombreros fedora ligeramente arrugados sellaron el gesto. Un accesorio sencillo que desplaza el foco del total-look a la actitud: relajada, precisa y con una pizca de ironía milanesa.
Colaboración de punto: Alanui y el jacquard cult
Entre los pasajes más comentados, la maglieria apareció robusta y táctil. Destacó un cárdigan jacquard de geometría neta —presentado en versiones masculina y femenina— fruto de una colaboración italiana con Alanui, que celebra su décimo aniversario. Un gesto de apertura que enriquece el guardarropa Armani sin diluir su ADN.
Este cruce introduce un matiz “après-ski” urbano y sofisticado, coherente con la noción de guardarropa fácil pero lujoso que domina la propuesta. En tiempos de armarios versátiles, es un acierto estratégico que abre ventanas a nuevas audiencias.
Dirección creativa y continuidad: Leo Dell’Orco en foco
El desfile fue el primero en la línea masculina sin intervención del fundador y cerró Milan Fashion Week. El diseñador Dell’Orco —cuarenta años junto a Armani— asumió el timón de la división menswear y saludó al final acompañado por su sobrino Gianluca, miembro clave del estudio. El aplauso subrayó la aceptación del relevo.
Frente a la tentación de la ruptura, la decisión fue evolucionar: mantener la estructura (proporciones, caída, hand) y renovar el color y ciertos detalles de styling. Críticos y referentes de la moda italiana valoraron el tono “muy moderno” y la energía de la presentación, un síntoma de que la casa mira al futuro con serenidad.
Styling que respira: cómo se compone el look Armani 2026-27
La clave está en capas livianas y texturas que dialogan: pantalones de pinza con tiro relajado, polos de punto lujoso, chaquetas de abotonadura baja y abrigos que envuelven sin pesar. Las corbatas y prendedores introducen brillo puntual, y los zapatos de piel lisa cierran el conjunto con sutileza.
El color funciona como narrativa: un degradé que viaja de los grises y azules profundos a amatistas y lapislázuli. En ese trayecto, cada look es “cangiante”: idéntico en estructura, distinto en sensación. Es la tesis del desfile escrita en cada combinación.
Escena y ecosistema: el peso del contexto
El show tuvo lugar en la sede histórica de vía Borgonuovo, un escenario que refuerza la continuidad espacial de la marca y su relación con Milán. El front row, con nombres como Ricky Martin y Hudson Williams, subrayó el interés global en esta nueva etapa de la casa.
Más allá del espectáculo, la función de este desfile fue clarificar el rumbo: Armani seguirá siendo Armani, pero con una luz distinta. El equipo —con Dell’Orco a la cabeza— demuestra que el clásico puede avanzar sin convertirse en tendencia efímera. La innovación se filtra por textura, color y gesto, no por ruido.
Armani Otoño/Invierno 2026-2027: diseño para durar
La colección masculina O/I 2026-27 de Giorgio Armani es un ejercicio de diseño responsable de su propia historia: depura lo conocido, ensancha el color y eleva la materia. Si el cangiante es metáfora del cambio, aquí significa moverse sin perderse. ¿Qué matiz Armani te gustaría explorar en tu propio guardarropa?
