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Desfile de la colección Issey Miyake Otoño-Invierno 2026

Issey Miyake Otoño-Invierno 2026

Cuando el diseño suelta el control, el cuerpo y la materia terminan la forma

En el Carrusel del Louvre, en el centro de París, la colección Issey Miyake Otoño-Invierno 2026 se presentó como una pregunta puesta en movimiento: ¿hasta dónde insistir en la voluntad de “crear” y cuándo conviene dejar abierto, inacabado, para que la belleza aparezca por sí sola?

La colección —bajo la idea de “Creando, Permitiendo”— no romantiza la ausencia de diseño. La convierte en un método: intervenir lo justo para enmarcar la materialidad tal como sucede sobre el cuerpo humano. Entre control y renuncia hay un filo delicado, sostenido por pruebas rigurosas y una práctica casi obsesiva de moderación.

La colección Otoño/Invierno 2026/27 de ISSEY MIYAKE explora el equilibrio entre diseñar con intención y dejar espacio vacío para que el material “hable”. Sus prendas se forman con drapeados, puntos sin costuras y estructuras que reaccionan al cuerpo, mientras la pasarela convierte la materia en escenario y registro.

Un suelo de plata para ver el gesto del tiempo

El desfile comienza antes del primer look: una capa de arena plateada extendida en el centro de la sala, quieta, mineral, casi “sin estrenar”. Ese vacío no es decorado; es un dispositivo. Cuando entra la primera modelo, la superficie se rompe y queda marcada. Cada paso transforma el plano, y el brillo aparece como resultado de una alteración irreversible.

El espacio —recubierto con láminas de aluminio finamente trituradas— funciona como una interfaz entre material, personas y ropa. Lo interesante es que el foco no está en la espectacularidad, sino en la evidencia: el diseño como algo que deja huella cuando decide intervenir. En términos de moda, esa huella se parece a lo que ocurre con un pliegue bien hecho o una fibra inesperada: no “grita” al inicio, pero cambia todo cuando el cuerpo se mueve.

En tu día a día, la escena es fácil de reconocer: la prenda que se entiende de verdad cuando caminas rápido, cuando te sientas, cuando giras en una esquina. Esa es la lógica de “permitir”: diseñar para que el tiempo y el cuerpo completen la pieza.

Issey Miyake Otoño-Invierno 2026 y la silueta que nace del usuario

Uno de los gestos más elocuentes parte de una acción mínima: cerrar una sola pieza de tela en un tubo y llevarla sobre el cuerpo. La forma tridimensional aparece por drapeado natural, como si el patrón se negara a imponer una anatomía y, en cambio, escuchara al usuario. Aquí, “permitir” no es dejar todo al azar: es diseñar el marco para que la silueta emerja sin violencia.

La materia sostiene la idea. El tejido combina hilo elástico con una mezcla de washi desarrollada para imitar textura de piedra. La trama usa washi y algodón ligeramente retorcido; la urdimbre, con menos hilos elásticos, deja que la superficie jaspeada sea protagonista. El resultado no es un “efecto piedra” literal: es una piel textil con irregularidades que se activan con la luz y la curvatura del cuerpo.

Esa misma sensibilidad aparece en FOUND STONE, punto inspirado en la presencia serena de una piedra encontrada por azar. La tecnología de tejido sin costuras, con un solo punto, construye acanalados, musgo y malla. Dos hilos de poliéster de distintos colores, retorcidos, reinventan la rugosidad; la malla vuelve el conjunto liviano.

Y luego llega HANDSOME KNIT: un hombro tridimensional, casi de chaqueta, que tensiona la naturaleza adaptable del punto. La estructura mezcla hilos distintos en interior y exterior: bajo la lana cálida, una capa de poliéster reciclado elástico mantiene la forma. Es un “hombro decidido” en un material que normalmente negocia.

En la calle, estas decisiones se sienten como una coreografía silenciosa: prendas que no te piden rigidez, pero sí te devuelven presencia. El tipo de volumen que te acompaña en un ascensor lleno o en una cafetería estrecha sin volverte armadura.

Pliegues retorcidos: el movimiento como dibujo vivo

PLIEGUES RETORCIDOS lleva el lenguaje de los pliegues a un territorio más táctil. La integración de pliegues lineales a máquina con el retorcido a mano produce un movimiento ondulante, casi primitivo, como si la tela recordara el giro de la mano que la trabajó. El poliéster con acabado brillante amplifica sombras finas y vuelve el movimiento más legible.

Lo valioso aquí no es solo el efecto óptico, sino la decisión de convivencia entre proceso industrial y gesto artesanal. Ese equilibrio vuelve a la tesis central: no se trata de renunciar a diseñar, sino de saber cuándo detenerse para que el material termine de contar la historia.

En uso, el pliegue retorcido funciona como un “clima portátil”: responde al aire, a la velocidad del paso, a la luz del transporte público o de una sala tenue. Hay prendas que no cambian tu agenda, pero sí cambian cómo ocupas el espacio: te hacen consciente del desplazamiento, del peso y de la pausa.

Correlation y Calligraph: construir volumen sin perder ligereza

CORRELATION propone un abrigo que conserva la forma de una sola pieza de tela, combinado con una falda en contraste cuya silueta voluminosa y redonda nace de una construcción circular. El tejido ligero —con hilo hueco de poliéster— recibe un tratamiento a menor temperatura para lograr textura mate y un “crisp” particular: estructura sin pesadez.

CALLIGRAPH, en cambio, se apoya en un gesto casi caligráfico: un trozo de tela genera una silueta fluida que envuelve el cuerpo en capas, formada por una única curva continua. No se “crea” con acumulación de partes: se forma con continuidad. La lana de alta calidad, tratada para dar firmeza, sostiene lo tridimensional; el negro azabache y el morado oscuro intensifican las sombras del drapeado.

En términos de patronaje, esto se siente como una lección de economía: menos costuras, más intención. Y en términos cotidianos, se traduce en algo muy concreto: prendas que resuelven presencia con un solo gesto, como un abrigo que cae bien al primer intento o una capa que, al envolverte, ordena la postura sin exigir correcciones constantes.

Urushi Body: cuando el oficio y el 3D se encuentran en el torso

URUSHI BODY toma como punto de partida el obi y el bustier, pero los convierte en una carcasa rígida contemporánea: en lugar de “apretar” el cuerpo, lo enmarca. La prenda aparece como una superficie que se adapta a curvas, proponiendo una relación distinta entre forma corporal y forma construida.

El proceso es, en sí mismo, el manifiesto de la colección. Artesanos de Echizen (prefectura de Fukui) cortan a mano grandes láminas de papel washi hecho a mano, y las aplican con pegamento toromo natural sobre moldes impresos en 3D. Luego viajan a Kioto para recibir múltiples capas de laca, transformando la calidez del washi en una forma sólida de brillo suave.

Aquí se siente la “huella” del taller: iteraciones, pruebas, ajustes de espesor y curvatura, decisiones difíciles entre rigidez y comodidad. El resultado no parece un experimento tecnológico suelto; parece una pieza donde la tecnología se vuelve humilde, al servicio del oficio.

En la vida real, URUSHI BODY sugiere otra forma de vestir lo estructurado: no como traje de ocasión que inmoviliza, sino como objeto que te recuerda el eje del cuerpo, como si al ponértelo te pidiera respirar más profundo y caminar más lento.

Camper x ISSEY MIYAKE: Anna y el tacón que se usa como calcetín

La colaboración con Camper suma un detalle clave a la narrativa del desfile: el pie también es un lugar donde “permitir” puede ser diseño. Anna parte de la suela elegante y puntiaguda del modelo Anita y se inspira en llevar los zapatos como calcetines: una parte superior de punto elástico en mezcla de TENCEL™, suave, fácil de poner y con sujeción.

Después de propuestas previas de la alianza, Anna llega como el primer tacón y con una temática “física y sensual” en clave sobria. La yuxtaposición entre punto transpirable y suela esculpida abre un rango amplio de ocasiones, de lo formal a lo informal. Está disponible como zapato bajo en negro y beige, y como bota en negro, azul y azul marino oscuro.

En uso, la idea es directa: un tacón que no exige “ceremonia”. Se pone rápido, acompaña el pie, y deja que el cuerpo mantenga su ritmo. Si la colección Issey Miyake Otoño-Invierno 2026 insiste en algo, es en esa clase de comodidad sofisticada que no necesita proclamarse.

Una filosofía de diseño que trabaja desde la pregunta más que desde la respuesta

ISSEY MIYAKE plantea, con esta colección, una filosofía de diseño que trabaja desde la pregunta más que desde la respuesta: intervenir lo suficiente para que la materia y el cuerpo coescriban la forma. El título “Creando, Permitiendo” se vuelve método cuando la prenda se comporta como marco, no como imposición.

Dos decisiones lo demuestran con claridad. La espacial: el suelo de arena plateada que registra el paso como una memoria del movimiento, convirtiendo la pasarela en un experimento visible. La material: el cruce entre fibras, tecnologías y oficios —del washi texturizado hasta la laca aplicada sobre moldes impresos en 3D— para construir presencia sin perder humanidad.

Lo que deja la colección Issey Miyake Otoño-Invierno 2026 es una idea útil para cualquier diseñador: a veces, el gesto más avanzado no es añadir complejidad, sino saber dónde termina tu mano para que empiece el mundo. ¿En tu propio proceso creativo, qué parte te cuesta más “permitir”?

Jose Julián Lugo
Jose Julián Lugohttps://ideasdi.com/
Soy editor en ideasDi, donde observo el diseño contemporáneo desde la cultura visual, la vida cotidiana y la industria. Me interesa leer los proyectos más allá de su apariencia: cómo un objeto se usa, cómo un espacio cambia una rutina, cómo una prenda construye presencia o cómo una interfaz modifica nuestra relación con lo digital. Busco entender qué hace el diseño en el mundo, no solo cómo se ve.

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