InicioModaDesfile de la colección Ermanno Scervino Otoño-Invierno 2026/27

Desfile de la colección Ermanno Scervino Otoño-Invierno 2026/27

Ermanno Scervino Otoño-Invierno 2026/27

La colección usa el abrigo como frontera y el encaje como punto de fuga

Presentada en la Milan Fashion Week, la colección Ermanno Scervino Otoño-Invierno 2026/27 parte de una escena muy precisa: la mujer entra envuelta en loden verde, cierres exactos, abrigos de montar y capas, pero debajo circula otro relato, más íntimo y menos legible, hecho de organza, camisones, encaje y transparencias. No aparecen dos personajes enfrentados, sino una misma figura vista desde registros opuestos.

Esa tensión no se resuelve como contraste decorativo. Scervino no pone lo severo de un lado y lo delicado del otro: los hace convivir dentro de la misma construcción. El car-coat que parece tejido pero se sostiene con un velo de encaje, la pashmina casi ingrávida que arma una chaqueta cortada como camisa y el denim tratado con precisión de sobretodo dejan claro que el desfile no quería exhibir mezcla, sino producir ambigüedad material.

El abrigo ya no oculta: administra lo que deja escapar

Dentro del prêt-à-porter italiano, pocas casas siguen trabajando el abrigo como un artefacto de tensión más que como simple refugio estacional. Aquí el gesto aparece desde el inicio: un abrigo militar o de montar organiza la postura, endurece hombros y cintura, pero enseguida deja asomar organza, macramé dorado o una falda que se abre con una amplitud casi repentina. La colección no celebra el uniforme; lo usa como superficie de control para medir qué se fuga de él.

Por eso el desfile funciona mejor cuando no insiste en la oposición entre fuerza y fragilidad, sino en su convivencia incómoda. Los bóxers masculinos en organza transparente no entran como guiño irónico, sino como una manera de alterar la jerarquía habitual entre lo que estructura y lo que se considera íntimo. El abrigo deja de ser una capa que tapa y pasa a ser una herramienta que regula cuánto de la historia interior queda expuesto.

Los tejidos hacen el verdadero giro de la colección

El núcleo del desfile está menos en la iconografía que en el trabajo textil. Donegal convertido en memoria de denim, tartán vuelto casi ilusión en una lana peinada sin peso, chaquetas técnicas forradas con loden o astracán y abrigos cruzados construidos para parecer firmes aun cuando el cuerpo los siente livianos: la colección avanza como una serie de trampas perceptivas. Lo sólido no desaparece, pero ya no coincide del todo con lo pesado.

El propio Scervino recordó backstage que desde el inicio de su carrera le interesó sacar el encaje de su solemnidad y enfrentarlo a piezas más deportivas. Esta temporada esa insistencia madura: el encaje ya no funciona como adorno precioso injertado sobre lo utilitario, sino como estructura invisible que sostiene, corrige y hasta engaña al ojo.

La silueta se reconstruye entre cintura firme y falda imprevisible

El movimiento central de la colección Ermanno Scervino Otoño-Invierno 2026/27, es una reconstrucción de la silueta. La cintura se ajusta, el hombro se afirma y luego la parte baja se abre en faldas con cientos de nervaduras, enaguas animal print o slips románticos que aflojan la rigidez inicial. Antes que dibujar una mujer contradictoria, el desfile propone una figura que cambia de densidad mientras camina.

La elección de “Sacumdì Sacumdà” de Mina para abrir el show ayuda a leer ese movimiento. No por nostalgia, sino porque la canción introduce una cadencia en la que la falda parece responder antes al ritmo que a la pose. En pasarela, esa decisión se nota cuando los volúmenes pasan de la contención a la expansión sin perder del todo la disciplina. El rigor no desaparece; se vuelve poroso.

Accesorios y calzado llevan el desfile de la fantasía al hábito

El diseño de accesorios prolongan la tesis del desfile sin caer en la obediencia literal al look. El bolso Amanda, con forma de cubo invertido, y el bolso de mano Fiocco aparecen en coco estampado tabaco y verde loden, pitón bicolor, astracán negro y destellos de glitter. El mocasín rizado, la mule con lazo de satén y la bota tejana convertida en zapato de punta baja trasladan la mezcla entre severidad y juego al terreno del paso, no solo al de la silueta general.

El mejor gesto, sin embargo, es el más cotidiano: la bolsa de malla llevada al brazo, como si la mujer saliera de compras por sitios conocidos y todavía no hubiera terminado su recorrido. La colección deja de ser solo desfile y se vuelve hábito, cambio de plan, negociación entre presencia y comodidad.

Scervino vuelve al uniforme para quitarle obediencia

La colección Ermanno Scervino Otoño-Invierno 2026/27 no necesita elegir entre disciplina y seducción porque entiende que la feminidad rara vez vive en estados puros. Su acierto está en volver al uniforme, al abrigo ecuestre, al tejido con memoria de campo, para abrirles una vida menos obediente desde dentro: una costura de encaje, una falda que toma aire de golpe, una transparencia que no fragiliza la prenda, sino que la complica.

Más que oponer dureza y delicadeza, el desfile las obliga a compartir superficie. Y en esa convivencia tensa, donde la misma silueta parece ocupar espacio y disolverse a la vez, Scervino encuentra una forma convincente de seguir hablando de feminidad sin volverla un uniforme nuevo.

Jose Julián Lugo
Jose Julián Lugohttps://ideasdi.com/
Soy editor en ideasDi, donde observo el diseño contemporáneo desde la cultura visual, la vida cotidiana y la industria. Me interesa leer los proyectos más allá de su apariencia: cómo un objeto se usa, cómo un espacio cambia una rutina, cómo una prenda construye presencia o cómo una interfaz modifica nuestra relación con lo digital. Busco entender qué hace el diseño en el mundo, no solo cómo se ve.

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