InicioModaDesfile de la colección Ann Demeulemeester Otoño-Invierno 2026

Desfile de la colección Ann Demeulemeester Otoño-Invierno 2026

Ann Demeulemeester Otoño-Invierno 2026

Stefano Gallici deja de custodiar un legado y lo empuja hacia una escena propia

La colección Ann Demeulemeester Otoño-Invierno 2026 se presentó en París el 7 de marzo de 2026, dentro de la semana de la moda femenina, con Stefano Gallici al frente y un título que ya decía bastante: Dear Night Thoughts. El desfile volvió al Couvent des Cordeliers, un espacio ligado a la historia de la casa, pero la operación no fue museística. Gallici, nombrado director creativo en 2023 tras haberse incorporado a la marca en 2020, partió de algo más íntimo: el modo en que titulaba sus propios diarios nocturnos.

Más que sumar otro episodio al archivo, el desfile dejó ver una intención más ambiciosa. En muchos desfiles de moda, las casas con una firma tan reconocible sobreviven a base de citas. Aquí pasó otra cosa: Gallici mezcló vestido decimonónico, ropa de festival, uniforme colegial y una superficie deliberadamente castigada para que la memoria no apareciera como reliquia, sino como fricción sobre el cuerpo.

Cuando la nostalgia deja de mandar

Gallici habló antes del show de “crear mundos en colisión” y de no usar la nostalgia como arma. Esa posición se notó en los detalles más que en las declaraciones. Había insignias AD en los bolsillos de los blazers, jerséis varsity convertidos en vestido, pantalones de uniforme cortados hasta dejar a la vista el forro plisado. El gesto no fue borrar a Ann Demeulemeester, sino negarse a tratarla como una santa patrona del negro poético. La casa sigue ahí, pero menos encapsulada.

También ayudó el tipo de referencia que Gallici decidió activar. Patti Smith sigue siendo una puerta de entrada biográfica para él, y Arthur Rimbaud volvió a aparecer en imágenes y dibujos, pero el desfile evitó la reverencia quieta. La literatura, la música y la adolescencia no funcionaron como moodboard culto, sino como materia de ropa: prendas que parecían haber sido vividas, guardadas mal, rescatadas y vueltas a vestir.

La silueta encuentra cuerpo en el desgaste

La fuerza de esta colección estuvo menos en la pose gótica que en la manera de construir superficie. Los cueros parecían oxidados, las trenzas doradas sobre el denim estaban deshilachadas a propósito, los volantes escapaban por cuellos y puños, y las enaguas de encaje salían a la calle combinadas con zapatillas altas o botas de motorista. Ahí apareció la mejor decisión del desfile: no pulir el romanticismo, sino dejarle bordes.

Ese desgaste también modificó la silueta. El show presentó cinturas caídas, terciopelos envejecidos, tul negro atravesado por tonos azalea y bordados florales sobre transparencias. Eso produjo algo menos rígido que en temporadas anteriores: una figura que no se arma para posar, sino para avanzar con la ropa todavía moviéndose, como si el look conservara el resto de una noche larga.

Las lazadas extralargas insistieron en esa sensación de prenda todavía abierta, todavía en proceso. No era desorden gratuito. Era una manera de evitar que la colección quedara demasiado cerrada sobre sí misma, demasiado perfecta. En Ann Demeulemeester, esa imperfección controlada importa porque mantiene la ropa cerca de la vida y lejos del disfraz.

El desfile importó también por la escena que consiguió reunir

Antes de que salieran los modelos, Beguiling Junior tocó en vivo. Jimmy Page se sentó en primera fila. Billy Idol no se quedó en el asiento: salió a caminar la pasarela con una capa de cuero con flecos. Más que un reparto llamativo, la secuencia dejó ver algo que la moda no siempre consigue: una escena creíble alrededor de la ropa. No solo un casting, no solo un front row, sino una atmósfera compartida entre desfile, música y audiencia.

El show quedará como uno de los momentos más memorables de la temporada por su energía, la mezcla de figuras del rock, banda en directo y un público de estética gótica. Esa lectura sitúa el trabajo de Gallici fuera de la restauración de archivo. Lo suyo empieza a parecer menos una operación de rescate y más una comunidad en formación.

Una casa vuelve a hablar en voz propia

El recorrido de Gallici se cuenta desde el punk rock, el indie y el garage. Ese origen podría haber empujado a una solución demasiado literal. Lo interesante es que aquí se volvió método de edición: tomar el romanticismo histórico de la casa, pasarle por encima una adolescencia áspera y dejar que ambas capas respiren dentro del mismo look.

Por eso el desfile de Ann Demeulemeester Otoño-Invierno 2026 no se queda en la fidelidad ni en la ruptura. Su valor está en otro sitio: consigue que una casa de culto vuelva a sonar contemporánea sin rebajar su extrañeza. En vez de repetir una mitología, Gallici la pone a circular otra vez, con ruido, encaje, cuero y una oscuridad menos solemne que vivida.

Jose Julián Lugo
Jose Julián Lugohttps://ideasdi.com/
Soy editor en ideasDi, donde observo el diseño contemporáneo desde la cultura visual, la vida cotidiana y la industria. Me interesa leer los proyectos más allá de su apariencia: cómo un objeto se usa, cómo un espacio cambia una rutina, cómo una prenda construye presencia o cómo una interfaz modifica nuestra relación con lo digital. Busco entender qué hace el diseño en el mundo, no solo cómo se ve.

Artículos relacionados