Diseño minimalista, innovación funcional y conciencia ecológica definen esta propuesta disruptiva de Sergio Cuartones para ANFACO.
En un contexto donde el diseño y la sostenibilidad convergen como ejes transformadores de la industria alimentaria, el estudiante Sergio Cuartones presenta TRÍA, un ejemplo brillante de packaging sostenible que reinventa la presentación de productos del mar.
Esta propuesta, desarrollada para la Asociación Nacional de Fabricantes de Conservas de Pescado y Marisco (ANFACO), destaca no solo por su compromiso ecológico, sino también por su fuerza visual y emocional. Con un enfoque en el ecodiseño, Cuartones demuestra que los empaques del futuro pueden ser simples, funcionales y profundamente simbólicos.
Una identidad visual que conecta mar, territorio y sostenibilidad
La banda de cartón monomaterial diseñada para envolver las latas cilíndricas de la gama de productos de Anfaco —sardinas, atún y mejillones— es mucho más que un envoltorio. Este diseño se inspira en las profundidades del océano y en la heráldica local de Vigo, sede de ANFACO. Los tonos azules utilizados no son aleatorios: representan la luminosidad de los hábitats marinos a distintas profundidades. Así, el diseño gráfico se convierte en un puente entre el origen del producto y su identidad cultural.
Las formas geométricas puras, con un claro lenguaje minimalista, contrastan con los códigos visuales tradicionales del sector conservero, históricamente marcados por ilustraciones figurativas. Este cambio de enfoque potencia la diferenciación en el punto de venta, aportando una estética contemporánea que atrae a un público más joven y consciente.
Packaging TRÍA: un envase que se transforma en experiencia
El gran acierto de TRÍA está en su forma: un triángulo que dialoga tanto con el naming del producto como con su experiencia de uso. Este elemento no solo destaca visualmente, sino que también establece un vínculo emocional con el consumidor, evocando la noción de elección (“tría”) y aludiendo a los tres vértices del triángulo, en referencia a las tres variedades del producto.
El uso de latas cilíndricas ofrece ventajas en cuanto a apilamiento y almacenamiento, mientras que la envoltura triangular aporta un giro visualmente potente que eleva el acto de comprar y consumir marisco en conserva a una experiencia estética. Se trata de un ejemplo de cómo el diseño industrial puede generar nuevos rituales de consumo sin sacrificar funcionalidad.
Packaging sostenible: una apuesta por el futuro
Uno de los pilares de TRÍA es su enfoque ecológico. Este packaging sostenible no emplea adhesivos: toda su estructura se arma mediante clipado, eliminando residuos innecesarios. Además, la impresión gráfica se basa en el universo Pantone utilizando solo dos tintas, con una tercera tonalidad generada por la trama de las anteriores, lo que optimiza recursos sin perder impacto visual.
La banda está fabricada en cartón reciclado certificado FSC, procedente de la marca Antalis, lo que asegura una cadena de suministro respetuosa con el medioambiente. Al final de su vida útil, el cartón vuelve a entrar en el ciclo de producción como materia prima. Con ello, el proyecto se alinea directamente con el Objetivo de Desarrollo Sostenible n.º 12: Producción y Consumo Responsables, demostrando que la estética y la ética pueden coexistir en un mismo envase. El packaging TRÍA lo muestra claramente.
La nueva ola del diseño de envases
TRÍA no es solo un proyecto estudiantil, es una visión adelantada del diseño de packaging en la era del cambio climático y la transformación de hábitos de consumo. Con un equilibrio ejemplar entre estética, innovación y compromiso ecológico, Sergio Cuartones logra abrir una conversación urgente sobre cómo deben lucir —y comportarse— los productos que llevamos a nuestra mesa. Claramente, el packaging TRÍA es una propuesta disruptiva.
Este proyecto es también un llamado a repensar los límites entre lo gráfico, lo estructural y lo emocional en el diseño de envases. Porque cuando el packaging habla el lenguaje del mar, de la tierra y del consumidor, el mensaje cala mucho más hondo. El packaging TRÍA encarna esta filosofía a la perfección.
